No me es fácil opinar sobre una de las mentes más brillantes del siglo XX, pues pienso que a los grandes pensadores se les comprende después de leerlos muchas veces. Por eso, el leerlo y poner por escrito los puntos que llamaron mi atención, me ha obligado a reflexionar más profundamente.
Señala que el conocimiento es un hecho, y en tanto que lo es, no puede ser vago. Es lo que es: un acto distinto de otro. Así también el objeto: es lo que es, distinguible de otros objetos. Cabe vaguedad y error en la relación que el sujeto establezca con el objeto, cuando el pensamiento sobre un objeto se exprese en palabras. La vaguedad y precisión solo pertenecen a la representación de la cosa. Al identificar el objeto y su representación, se convierte al objeto en algo confuso. Según el principio de tercero excluido, no existe algo intermedio entre el ser y el no ser. Las cosas existen con una naturaleza determinada o simplemente no son. Según Russell, este principio es verdadero solo en algunos casos. Cuando se emplean símbolos precisos para referirse a la realidad es verdadero (por ejemplo, los símbolos de la lógica matemática), pero cuando se emplean símbolos vagos (rojo o calvo) es falso. Sin embargo, pienso que este principio es siempre verdadero.
Puede que afrontemos realidades tan vivas y ricas que las palabras sean insuficientes para expresarlo. Simplemente no sabemos cómo. Pienso en el dolor, la pena o la alegría. Sabemos qué son porque lo hemos experimentado. Con solo imaginar un suceso doloroso ya queremos evitarlo, o recordando una alegría quisiéramos volver a ella. Tienen un modo de ser claro, aunque las palabras no sean capaces de expresarlo con exactitud. Están más allá de nuestra capacidad de expresión.
En mi opinión, no es el lenguaje lógico la única herramienta capaz de expresar la realidad. Ciertamente es útil para aclararnos en realidades abstractas y difíciles, al reducir la gran variedad de características a un número más manejable, mediante conceptos. Pero la realidad es más compleja y sobre pasa este lenguaje. Considerar real solo lo conceptual es despojar a la realidad de parte de su riqueza. El lenguaje y los conceptos ciertamente nos revelan la realidad, pero la despojan a su vez de algunos aspectos concretos. Gracias al lenguaje nos conducirnos con soltura en el mundo, pero se debe tener en cuenta que nuestro conocimiento no agota lo conocido. Si no, el lenguaje constituiría por sí solo la medida de la realidad, y deberíamos asumir que existe solo lo expresable lógicamente.
Los símbolos representan una cosa bajo algún respecto. Me parece interesante destacar bajo algún respecto. El símbolo representa un objeto distinto a él en algún aspecto. Cumple su papel de remitirnos a la cosa para conocerla. Esta sí que es precisa, aunque no sea expresable cabalmente por nuestro lenguaje.
Además señala que verdadero y falso solo pueden tener un significado preciso cuando los símbolos empleados son precisos. Así, el juicio "este es un hombre" no es verdadero ni falso, porque en algunos casos no sabemos si un individuo es hombre o no. El motivo aducido es que el concepto es difuso, y por tanto lo es también la verdad y la falsedad del concepto. Sin embargo, pienso que no proviene de una ambigüedad en el concepto, sino de nuestro conocimiento del objeto concreto. En un mundo ideal como el de las matemáticas o la geometría, es posible decir a priori que elementos caben bajo un concepto, pues bajo el concepto de circunferencia, por ejemplo, caben todas las imaginables. Sin embargo, esto es abstracto, porque la circunferencia perfecta existe solo en la mente, como un concepto expresado mediante fórmulas. Pero de muchas otras cosas, la verdad y la falsedad deben verse en lo concreto, y en la medida que el conocimiento de lo concreto se perfecciona, puede establecerse la verdad o falsedad.